Adrián Martín no es solo entrenador ecuestre, sino también autor y coach deportivo. Su labor abarca la preparación física y mental de atletas, así como la escritura y difusión de metodologías para potenciar el rendimiento humano y deportivo. Después de comenzar su carrera como jinete profesional, habiendo trabajado con algunos de los mejores jinetes del mundo, a día de hoy se dedica a la docencia y ha escrito dos libros de coaching para jinetes «Toma las riendas de tu mente y doma tus emociones» y «Conversaciones Ecuestres», ambos lectura obligatoria para cualquier jinete que quiera ampliar sus miras de cara a la competición.
Hoy hemos podido hablar con el un rato, y nos ha dejado unas pequeñas perlas de sabiduría que os dejamos leer:
¿Cómo llegaste a combinar tu carrera de entrenador con la escritura y el coaching deportivo?
– Gracias a mi madre, desde muy pequeño desarrollé una gran afición por la lectura, algo fundamental en mi posterior desarrollo como escritor. Y desde mi entrada en la Real Maestranza de Caballería de Ronda hasta el día de hoy, no he parado de formarme en diversas áreas en torno al mundo del caballo y del deporte, más allá de las cuestiones puramente técnicas de una u otra disciplina hípica. Entre todas esas áreas en las que empecé a formarme desde mi llegada a Ronda, allá por el 2012, una de las que más me atraía era todo lo que tuviese que ver con la prepa- ración mental, la neurociencia, la mentalidad, los valores… en definitiva, todos los campos que orbitan en torno al coaching deportivo. Una cosa llevó a la otra y desde hace unos años estoy desarrollando mi carrera como coach deportivo espe- cializado o focalizado en jinetes, amazonas y entrenadores. Mi primer libro, “Toma las riendas de tu mente y doma tus emociones”, surge de la idea de crear un manual o una guía con un enfoque práctico que sirviese a jinetes, amazonas y entrenadores en su preparación mental. Mi segundo libro, “Conversaciones Ecuestres”, surge de la idea de adentrarme en el lado más humano de grandes jinetes, amazonas y entrenadores, descubriendo qué mentalidad, actitudes y valo- res sustentan sus carreras dentro del mundo ecuestre.
¿Qué principios consideras esenciales para el rendimiento de un jinete más allá de la téc- nica ecuestre?
– Es fundamental desarrollar una mentalidad de crecimiento y unos valores adecuados; esos valores que predominaban en gran parte de los jinetes de la vieja escuela y que, por desgracia, parece que se están diluyendo o no son tan sólidos en una parte importante de los jinetes y las amazonas de las nuevas generaciones. Hablo de valores y actitudes como la constancia, la disciplina, la humildad, el esfuerzo, la ambición, la paciencia, la capacidad de hacer ciertas renuncias, la capacidad de superar la adversidad, la actitud de no tener la queja como primera reacción ante cualquier dificultad, la capacidad de trabajar pensando en el largo plazo, las ganas de aprender de forma constante e, incluso, obsesiva… A mayores, creo que es muy importante el amor y el respeto por el caballo, junto con ese famoso concepto de “horseman” o de “horsemanship”; esa combinación de conocimientos ecuestres,
presencia, autogestión, observación consciente del caballo y de uno mismo, aten- ción a los detalles…
¿Crees que el haber competido te ha ayudado a ser mejor en tu carrera actual?
– Sí, por supuesto; no sé si la palabra exacta sería “mejor”, o si quizá sería más correcto usar otro término como “único” o “diferente”. En mi paso por el mundo del caballo he vivido experiencias muy diversas y he desarrollado diferentes roles; he competido a nivel nacional en concurso completo y en doma clásica, he acudido como jinete y como entrenador a varios Campeonatos Autonómicos y de España, he gestionado la parte deportiva de un centro ecuestre con más de un centenar de alumnos, he montado caballos de diferentes edades, disciplinas y razas, he entrenado con jinetes olímpicos y con Campeones de España, he trabajado como jinete en Inglaterra para el gran Andrew Nicholson… Al final, todas esas experiencias que yo he vivido en primera persona me dan una base muy importante a la hora de comprender y de ayudar a mis clientes como coach deportivo, ya que he pasado por muchas de las situaciones y las dificultades que me trasladan en los procesos de coaching, y además conozco de primera mano los contextos o los entornos en los que desarrollan sus carreras deportivas o profesionales.
¿Qué libro o proyecto tuyo crees que ha tenido mayor impacto entre tus lectores y por qué?
– La publicación de mi primer libro fue un momento clave, un punto fundamental en mi posicionamiento público y en el desarrollo de mi carrera como coach deportivo. Gracias a ese primer libro, he sido invitado a varios podcasts, he podido escribir artículos sobre esta temática en medios especializados, he conectado y creado buenas relaciones con grandes profesionales… Y todo ello obviamente ha hecho que surgieran más proyectos y colaboraciones, además de ampliar el número de jinetes, amazonas y entrenadores que buscan mi ayuda o acompañamiento como coach deportivo. Al margen de este impulso de mi carrera, me llegan muchos mensajes de agradecimiento porque gracias a mi primer libro un jinete ha aprendido a regular mejor los nervios, una amazona sabe cómo puede gestionar ciertos miedos, un entrenador está comunicándose mejor con sus alumnos o con alguien de su equipo, otra amazona está encontrando herramientas para volver a montar tranquila después de una caída… Todos esos mensajes dan sentido a todo el trabajo que conllevó escribir ese primer libro y a todas las horas que he dedicado, y sigo dedicando, a formarme.
¿Cómo trabajas la mentalidad competitiva en tus atletas antes de grandes eventos?
– Intento darles herramientas y recursos para que crean en ellos mismos, para que lleguen a ese gran evento con una sólida base de confianza y seguridad fundamentada en todo el trabajo previo a esa gran competición, en el esfuerzo y la constancia que ponen en el día a día, en la evolución que han tenido como jinetes o amazonas gracias a su dedicación. Cuando dos atletas llegan a una gran competición en unas condiciones técnicas y físicas similares, el que más crea en sí mismo y más confíe en sus capacidades es el que más posibilidades tiene de triunfar. Los atletas, ya sean jinetes y amazonas o practicantes de cualquier otro deporte, deben llegar a los grandes eventos, a las competiciones importantes, con los deberes hechos en cuanto a las cuestiones técnicas, algo que mis clientes trabajan con sus respectivos entrenadores. Si esta preparación técnica está bien hecha, la parte mental es mucho más fácil de gestionar, porque no hay nada que genere más dudas e inseguridades a un deportista que llegar a la gran cita con los deberes a medias por no haber entrenado lo suficiente o de la forma adecuada. En cuanto a la parte que a mí me toca como coach, la mentalidad competitiva se construye con el tiempo. No podemos esperar a estar a las puertas del gran evento para ponernos a trabajar en la mentalidad; hay que ir trabajándola con tiempo y con margen de error, con competiciones previas menos importantes en las que poder probar diferentes técnicas, herramientas y rutinas. En el coaching deportivo, en la preparación mental, no hay trucos ni pócimas mágicas; al igual que la preparación física y técnica, es cuestión de trabajo constante, de prueba y error hasta ir encontrando las herramientas que a cada jinete o amazona le funcionan mejor o le resultan más útiles en cada situación. Cuando un atleta llega a ese gran evento, debe tener construido y probado un sistema o un protocolo en el que combine herramientas que le lleven a un estado de atención plena, con un correcto nivel de activación que le permita rendir al máximo nivel; estaríamos hablando de recursos como la respiración consciente, la visualización o el diálogo interior.
¿Qué diferencias observas entre entrenar jinetes y otros deportistas en cuanto a enfoque mental y físico?
– Si comparamos los deportes ecuestres con el resto de los deportes, encontramos varias diferencias que nos afectan en la preparación o la gestión mental. La primera sería la obvia presencia del caballo, un ser vivo con el que tenemos que comunicarnos por medio de canales que no son los que usamos habitualmente con los atletas humanos; a un caballo no le puedo explicar con palabras cómo hacer un ejercicio de doma clásica, no le puedo sentar en un banquillo para darle una charla técnica antes de salir a pista, no le puedo poner un vídeo para analizar los errores que ha habido en el recorrido anterior, no le puedo preguntar qué le duele o por qué no está rindiendo bien, no puedo tener con él una conversación más personal el día que está más apagado… Nuestro deporte es único en cuanto a su complejidad, ya que debemos compenetrarnos con un animal mucho más grande y fuerte que nosotros, pero a la vez muy sensible a nuestros estados emocionales y a nuestro nivel de activación, mucho más que la mayoría de personas. Por lo tanto, jinetes y amazonas deben trabajar de forma notoria en su autoconocimiento y en su capacidad de autogestión si quieren desarrollar todo su potencial encima de la montura. Otra diferencia con muchos deportes, aunque no con todos, es el peligro real que jinetes y amazonas corren cuando practican un deporte ecuestre, especialmente en disciplinas como el concurso completo, el polo o el turf. Cuando practicamos una actividad en la que realmente nuestra integridad física está en juego, en la que algunos fallos se pagan con graves accidentes e importantes le- siones, el miedo que se puede experimentar es mucho más potente y real que las típicas dudas o inseguridades provocadas por “el qué dirán”. Y la tercera diferencia que yo destacaría es el tema de la edad; mientras que en la mayoría de los deportes no ecuestres es raro encontrar a deportistas de alto nivel que superen los cuarenta años, en gran parte de las disciplinas ecuestres es a partir de esta edad cuando los jinetes y las amazonas alcanzan su máximo rendimiento, pudiendo prolongar sus carreras deportivas en la élite hasta los sesenta años o más. Obvia- mente, esto tiene sus implicaciones tanto a nivel físico como mental, ya que man- tenerse bien físicamente y sostener la motivación durante carreras deportivas tan largas no es nada fácil.
¿Qué consejo motivacional le darías a un jinete que está luchando con la confianza antes de una competición importante?
– Soy de la opinión de que, si no hay un buen trabajo previo, si no hay una confianza trabajada de forma adecuada antes de la competición, los mensajes o consejos motivacionales de último momento no sirven de mucho; no son más que una pe- queña y débil llama que se apagará con el primer viento de dudas e inseguridad. Sin embargo, sí creo que es muy útil un último ritual, mantra o anclaje si la confianza se ha trabajado y construido previamente de forma adecuada; con tiempo, con método, con herramientas… En ese caso, llegada esa importante competición es clave que el jinete tenga su atención en el presente, cien por cien focalizada en cada acción que va a hacer en la pista, en el proceso y no en el resultado futuro. Un buen mantra o mensaje de último momento en este sentido podría ser alguno de los siguientes: “estoy aquí para ganar”, “este es mi momento”, “no hay pasado, no hay futuro; solo presente”, “el tiempo es ahora, el lugar es aquí”.
¿Qué nuevos proyectos tienes en marcha que te entusiasmen especialmente?
– Como comentaba anteriormente, desde la publicación de mi primer libro han ido surgiendo bastantes proyectos, y ahora mismo tengo varias cosas entre manos, lo que no sé hasta qué punto es bueno; dicen que el que mucho abarca poco aprieta… Entre todos esos proyectos está la idea de crear un curso en el que vuelque mi conocimiento y mi experiencia en una serie de vídeos para que cualquier jinete, amazona o entrenador, desde cualquier lugar del mundo, pueda mejorar en cuestiones como la gestión emocional, el control de la atención, la regulación de los nervios, la comunicación con sus alumnos, los métodos de enseñanza que utiliza, el establecimiento de metas adecuadas… En definitiva, todas las áreas que abarco en mi trabajo como coach deportivo y que considero fundamentales para progresar en el deporte ecuestre, independientemente de si un jinete es aficionado o profesional. Además, podría decirse que cada cliente que tengo como coach es un proyecto, y me entusiasma ver cómo van progresando en las diferentes cuestiones que trabajo con cada uno de ellos; la verdad es que disfruto mucho de mi trabajo como coach deportivo.
¿Crees que tu faceta de comisario ayuda en tu día a día?
– Creo que la ayuda va más en sentido inverso; mi día a día como coach deportivo y las relaciones que mantengo con un gran número de jinetes y entrenadores de doma clásica me ayudan a ejercer mejor el rol de comisario. Por un lado, los jinetes y los entrenadores me ven como alguien cercano que les entiende por esa experiencia que tengo como jinete y entrenador. Por otro lado, mi trabajo diario con todo el tema de la gestión emocional y la comunicación interpersonal me ayuda a desarrollar mucho mejor mi papel como comisario.
¿Volverías a competir?
– Bueno, no es una puerta que tenga cerrada totalmente, porque además muchos deportes ecuestres permiten competir a una edad avanzada, así que todavía me quedan muchos años por delante para poder volver a competir si tuviese ganas y se diesen las condiciones para ello. Pero ahora mismo no echo de menos estar a caballo en medio de un cuadrilongo o de una pista de cross, la verdad es que nunca fui un jinete especialmente apasionado de la competición; como jinete disfruto más de otras cosas. Sin embargo, sí que me gustaría seguir en el mundo de la competición como entrenador y, sobre todo, como coach deportivo; en esto es en lo que estaré enfocado por ahora.
Esperamos que esta entrevista os guste tanto como a nosotros y sobre todo os ayude a conocer un poco más a Adrián y su gran labor.





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