Los jinetes españoles descabalgan en París

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Intercalada entre citas olímpicas muy alejadas geográficamente de nuestro país, los
próximos Juegos serán en Los Ángeles y los anteriores fueron en Río y Tokio, la de
París se presentaba como una gran oportunidad para nuestra delegación ecuestre, ya que
su cercanía hacía mucho más apacible y cómodo el siempre tedioso y estresante viaje de
los caballos, los cuales suelen sufrir un fuerte desgaste físico y psicológico en las largas
jornadas de camión y en los vuelos transoceánicos. A la cercanía de París se sumaba la
presencia de nuestro país en las tres disciplinas, acudiendo además con un mayor
número de jinetes que en la pasada edición olímpica; en doma clásica repetíamos
clasificación como equipo, en salto hemos acudido como equipo tras solo haber
clasificado un jinete individual en Tokio, y en completo hemos contado con la presencia
de dos jinetes individuales en lugar de un solo jinete como en Río y Tokio. A estos dos
factores tan favorables debemos añadir el hecho de que, tanto en doma clásica como en
salto, contábamos con un notable número de jinetes que desde el año pasado venían
acumulando buenos resultados en las grandes citas internacionales, lo que a priori
permitía a los seleccionadores de cada disciplina contar con más opciones a la hora de
conformar los equipos.
Si bien los Juegos de París parecían ser una gran ocasión para conseguir algún
diploma olímpico e, incluso, soñar con alguna medalla, las cosas comenzaron a torcerse
semanas antes del comienzo de la competición debido a la extraña e incómoda situación
que se estaba generando en el ámbito del salto a la hora de conformar el equipo que
acudiría a París; la disciplina hípica más popular ha vivido semanas de puro esperpento
en las que los aficionados españoles hemos seguido un auténtico culebrón lleno de
intrigas más propias de Juego de Tronos que de la conformación de un equipo olímpico,
todo ello amplificado por las publicaciones de los diferentes medios ecuestres digitales
que publicaban el minuto a minuto de cada reunión o llamada de la que eran
conocedores. En cuanto a las otras dos disciplinas, el proceso de selección también ha
tenido sus decisiones más o menos singulares que han generado cierto malestar o
descontento entre algunos jinetes, entrenadores y aficionados, pero nada que ver con el
circo que la disciplina reina ha protagonizado desde comienzos del verano.

Una vez comenzados los Juegos, los jinetes de completo fueron los primeros
en salir a la bella pista de Versalles; un marco de ensueño que ha ofrecido unas
espectaculares imágenes y ha deleitado a todos los jinetes y aficionados que han pasado
por allí. Tras la prueba de doma del primer día, Carlos Díaz con Taraje CP se
posicionaba en la zona media de la tabla y Esteban Benítez con Utrera AA se colocaba
en la zona baja. El segundo día se disputó la prueba de cross, en la que los binomios
debían superar un espectacular recorrido diseñado en los paradisiacos jardines de
Versalles, y nuestros dos representantes mantenían unas posiciones similares a las
obtenidas en la doma. Al día siguiente se disputó la definitiva prueba de salto, pero,
antes incluso de que esta comenzase, los aficionados españoles recibíamos el primer
jarro de agua fría al enterarnos de que Carlos Díaz había decidido retirarse debido a que
Taraje no estaba al cien por cien tras el exigente cross del día anterior; una dura y difícil
decisión en la que Carlos anteponía la salud de su caballo por delante de concluir
positivamente su primera participación olímpica. En cuanto a Esteban y Utrera, tras la
prueba de salto finalizaban su debut olímpico en el puesto 49 de 51 binomios que
completaron las tres pruebas.
Finalizado el concurso completo, la doma clásica se convertía en la protagonista,
y nuestro país comenzaba de la peor forma posible; antes de la primera prueba, Daniel
Martín Dockx anunciaba que se retiraba debido a un inesperado problema de salud que
presentaba su caballo Malagueño. La retirada de este binomio suponía la pérdida de
nuestra mejor baza, ya que estamos hablando del actual Campeón de España y del
binomio español que estaba obteniendo los mejores resultados internacionales desde el
año pasado, destacando su victoria en la Copa del Mundo de MHW 2023. Además,
Malagueño era el único caballo Pura Raza Español del equipo olímpico, por lo que
todos los ganaderos y aficionados del PRE tenían una especial ilusión puesta en este
caballo. Dentro del mal comienzo que presentaba el equipo español de doma clásica,
parecía que la situación no era tan mala cuando el binomio reserva, conformado por
Claudio Castilla y Hi-Rico do Sobral, realizaba una buena prueba que daba la
posibilidad a nuestro equipo de clasificarse entre los diez primeros y meterse en la final.
Sin embargo, la alegría solo duraría hasta el día siguiente; Juan Antonio Jiménez Cobo
y Euclides Mor fallaban en el piaffe, uno de sus mejores ejercicios y que, además, tiene
un notable peso en la nota de la prueba. Sin saber muy bien por qué, quizá el calor o
quizá la presión del ambiente, Euclides se quedaba bloqueado una y otra vez en el

dichoso ejercicio y terminaba su actuación con una nota final muy alejada de los
resultados que venía obteniendo a lo largo de la temporada. Con este inesperado
resultado de Euclides y Juan Antonio, que ha disputado sus terceros Juegos con sesenta
y cinco años, España se quedaba prácticamente fuera de la final por equipos de doma
clásica. El último integrante de nuestro equipo, Borja Carrascosa y Frizzantino FRH,
realizaron una buena prueba y obtuvieron una nota acorde con los resultados que venían
obteniendo en los últimos concursos; no obstante, la buena actuación de Borja y
Frizzantino no fue suficiente para que nuestro equipo se metiese entre los diez mejores
para poder correr la final por equipos, ocupando la decimotercera posición.
Los últimos en salir a pista fueron los jinetes de salto, quienes ya en París han
seguido protagonizando titulares por cuestiones extradeportivas; con el presidente de la
RFHE intentando mediar in situ entre los jinetes para reconducir la incómoda y tensa
situación con que se llegaba a Versalles, con el jinete reserva abandonando París junto a
su caballo con las pruebas individuales aún por disputar, con el entorno del mencionado
jinete haciendo unas declaraciones que dejaban en muy mal lugar a los jinetes titulares,
y con los jinetes titulares haciendo pública una carta para defenderse de dichas
declaraciones… En definitiva; con una situación que quedaba muy lejos del famoso
espíritu olímpico o del compañerismo y la cohesión que debería tener cualquier equipo
deportivo que pretenda aspirar a hacer un buen papel en unos Juegos Olímpicos. Con un
ambiente así, es prácticamente imposible rendir bien en las pistas y optar a conseguir
buenos resultados, por lo que no ver a los jinetes españoles en la final por equipos ni en
la final individual era como leer la crónica de una muerte anunciada. Bien es cierto que
nuestros jinetes rozaron la clasificación para la final por equipos y se quedaron en el
puesto once, a menos de dos puntos del décimo clasificado que cerraba el corte para la
final. Para la final individual se clasificaban los treinta mejores binomios, y nuestros
jinetes finalizaron en el puesto treinta y nueve, Ismael García Roque y Tirano con 4
puntos, y en el puesto sesenta, Sergio Álvarez Moya y Puma HS con 13 puntos. El
tercer binomio, conformado por Eduardo Álvarez Aznar y Rokfeller de Pleville, ni
siquiera terminó el recorrido debido a que Edu decidió ahorrar esfuerzos a su veterano
compañero y se retiró tras acumular varias faltas.
Como conclusión, podemos decir que los Juegos Olímpicos de París no han
resultado tan apacibles y positivos como auguraban desde las direcciones técnicas de las
diferentes disciplinas; dos caballos han tenido problemas de salud que les han impedido

concluir su participación olímpica, los jinetes de salto han protagonizado más titulares
propios de la prensa amarilla que de la deportiva, y la mitad de los binomios han
rendido por debajo del nivel al que nos tienen acostumbrados… Con estos mimbres es
muy difícil hacer un cesto para recoger diplomas y medallas.

A.M.

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